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Frases y citas con "Ya He Vivido Lo Suficiente No Quiero Desandar Lo Andado"

+2 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 23 hace 10 años
Podía ver el camino que se abría frente a mí. Yo era pobre e iba a continuar siéndolo. Pero tampoco deseaba especialmente tener dinero. No sabía qué es lo que quería. Sí, lo sabía. Deseaba algún lugar donde esconderme, algún sitio donde no tuviera que hacer nada. El pensamiento de llegar a ser alguien no sólo no me atraía sino que me enfermaba. Pensar en ser un abogado, concejal, ingeniero, cualquier cosa ipor el estilo, me parecía imposible. O casarme, tener hijos, enjaularme en la estrucutra familiar. Ir a algún sitio para trabajar todos los días y después volver. Era imposible. Hacer cosas normales como ir a comidas campestres, fiestas de Navidad, el 4 de Julio, el Día del Trabajo, el Día de la Madre... ¿acaso los hombres nacían para soportar esas cosas y luego morir? Prefería ser un lavaplatos, volver a mi pequeña habitación y emborracharme hasta dormirme.
Mi padre tenía un plan maestro. Me dijo:
- Hijo mío, cada hombre debería de comprar una casa en su vida. Cuando muera, su hijo heredaría esa casa. Más adelante ese hijo compra su propia casa y luego muere. Entonces su hijo hereda dos casas. Ese otro hijo pronto adquiere la suya propia y entonces ya tiene tres casas...
La estructura familiar. O cómo vencer a la adversidad a través de la familia. Él creía en eso. Coge la familia, mézclala con Dios y la Nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes todo lo que necesitas.
Observé a mi padre, sus manos, su rostro, sus cejas, y supe que ese hombre no tenía nada que ver conmigo. Era un extraño. Mi madre no existía. Yo era un maldito. Mirando a mi padre no vi nada más que una insipidez indecente. Peor aún, él tenía mayor miedo a fracasar que el resto de la gente. Siglos de sangre campesina y de educación campesina. Las características sanguíneas de los Chinaski se habían debilitado por unos cuantos siervos de la gleba que empeñaron sus vidas en pequeños logros fraccionarios e ilusorios. No hubo ningún hombre en el arbol genealógico que dijera: "¡No quiero una casa, quiero mil casas y las quiero ahora mismo!"
Mi padre me había enviado a ese instituto para ricos deseando que se me pegara el aire de los dirigentes mientras observaba a los muchachos ricachones haciendo chirriar sus cupés color crema y acompañando a chicas de trajes brillantes. Sin embargo, aprendí que los pobres normalmente permanecen en la pobreza. Que los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido. Tienen que reírse, porque de lo contrario sería demasiado aterrador. Han aprendido eso a lo largo de los siglos. Nunca perdonaré a las chicas por meterse en esos cupés color crema con los rientes muchachos. No podían evitarlo, por supuesto, pero siempre pensabas que tal vez... Pero no. No había tal vez. El bienestar económico significaba victoria, y la victoria era la única realidad.
¿Qué mujer elige vivir con un lavaplatos?
+4 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 23 hace 10 años
Esta es una de las reglas básicas de Kabbalah: si recibes algo en este mundo, estas en condición de compartir. Y no estas en una condición de la que se ocupen los filósofos, es una disposición que esta en la naturaleza, en el mismo ADN del Universo. Este deseo de compartir es exactamente lo que le sucedió a la Vasija. Dijo: “Estoy recibiendo, recibiendo y recibiendo, pero no estoy dando nada a cambio. Esto me incomoda. Yo también quiero compartir. Déjame darte algo a cambio, Luz”. Pero entonces se presentaba un problema: la Luz, tal como recuerdas, solo comparte; no tiene capacidad de recibir. Por lo que la Luz contesto a la Vasija : “No puedo recibir nada de ti”. “Pero de ninguna manera voy a seguir recibiendo sin compartir” replico la Vasija. Y de esta manera, de un callejón sin salida, surgió nuestro mundo. Dado que la única intención del Creador era complacer a la Vasija, el Creador retiro la Luz. En la Kabbalah, decimos que se restringió a si misma. Se restringió hasta ser un único punto finito. Y en aquel momento se creo la oscuridad absoluta que la Vasija no pudo soportar. Entonces, la Luz regreso con toda su fuerza. Pero la Vasija no estaba lista, no había transformado su naturaleza, por lo cual en ese instante, perdió la plenitud original y se hizo pedazos, explotando en un numero infinito de fragmentos y creando de esta manera todas las almas de la humanidad, así como también el tiempo, el espacio, el movimiento y el universo físico tal como lo conocemos hoy.
+1 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 17 hace 10 años
Nos acercamos a la maleta. Estaba atada con una gruesa cuerda de paja trenzada, anudada en cruz. La liberamos de sus ataduras y la abrimos silenciosamente. En el interior, montones de libros se iluminaron bajo nuestra linterna eléctrica y los grandes escritores occidentales nos recibieron con los brazos abiertos: a su cabeza estaba nuestro viejo amigo Balzac, con cinco o seis novelas, seguido de Víctor Hugo, Stendhal, Dumas, Flaubert, Baudelaire, Romain Rolland, Rousseau, Tolstoi, Gogol, Dostoievski y algunos ingleses: Dickens, Kipling, Emily Brontë…
¡Que maravilla! Tenía la sensación de que iba a desvanecerme en las brumas de la embriaguez. Sacaba las novelas de la maleta una a una, las abría, contemplaba los retratos de los autores y se las pasaba a Luo. Al tocarlas con la yema de los dedos, me parecía que mis manos, que se habían vuelto pálidas, estaban en contacto con vidas humanas.
- Esto me recuerda la escena de una película- me dijo Luo-, cuando los bandidos abren una maleta llena de billetes…
- ¿Qué sientes? ¿Ganas de llorar de alegría?
- No. Sólo siento odio.
- También yo. Odio a todos los que nos han prohibido estos libros.
La última frase que pronuncié me asustó, como si algún oyente pudiera estar oculto en algún lugar de la estancia. Semejante frase, dicha por descuido, podía costar varios años de cárcel.
-¡Vamos!- dijo Luo cerrando la maleta
- ¡Espera!
- ¿Pero qué te pasa?
- Estoy indeciso…Reflexionemos una vez más: el Cuatrojos sin duda sospechará que somos los ladrones de su maleta. Si nos denuncia, estamos jodidos. No olvides que nuestros padres no son como los demás.
- Ya te lo dije, su madre no se lo permitirá. De lo contrario, todo el mundo sabrá que su hijo ocultaba libros prohibidos. Y nunca podrá salir del Fénix del Cielo.
Tras un silencio de algunos segundos, abrí la maleta.
- Si sólo cogemos algunos libros, no lo advertirá.
- Pero quiero leerlos todos – afirmó Luo con determinación
+2 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 23 hace 10 años

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